Los Pumas vencieron a Tonga pero terminaron con muchas dudas

Argentina ganó por 28-12 aunque dejó una pálida imagen en la segunda parte pensando en Inglaterra, uno de los candidatos.


Otra vez dos caras. Como en el debut. Otra vez dos equipos dentro de un mismo equipo. Se ganó, que era lo importante y era lo decisivo para sobrevivir en el Mundial porque la derrota hubiera significado una despedida demasiado prematura y absolutamente frustrante. Pero de nuevo el equipo no tuvo la fluidez deseada en el balance de los 80 minutos. El adversario fue Tonga y mucho tienen que ver los kilates del equipo isleño para entender un poco más ese triunfo por 28 a 12. Porque los tonganos fueron previsibles y flojos, en definitiva. Pero el foco hay que ponerlo en Los Pumas y en lo que se viene dentro de exactamente siete días. Inglaterra será la vara más alta del grupo C y habrá que tener una gran semana para encarar un partido que otra vez será a todo o nada. Pero en Tokio, ésta vez, contra un serio candidato al título.

El planteo, de entrada, estuvo claro: nada de locuras, prolijidad, jugar con los forwards y presionar. Y el otro punto estratégico fue salir del cero lo más rápido posible. Y si la posibilidad se daba con un try, mucho mejor. Así, a los 6 minutos Argentina tuvo su primer penal a favor. Era factible para el pie zurdo de Urdapilleta pero la orden fue ir al try, como en las dos conquistas frente a los franceses. Y del line ganado por Petti apareció Lezana para dejar en soledad de cara al ingoal a Julián Montoya.

Apenas diez minutos más tarde se repitió la historia. Penal del desordenado Tonga, Petti ganó otra vez arriba, pero de la acción no se desprendió Lezana ni nadie. Se armó directamente el maul y Montoya fue el que lo condujo con la pelota en su poder hasta llegar a su segunda conquista.

Todo era a pedir de Los Pumas. El resultado (14-0 en ese parcial) y el juego porque Tonga no podía salir del asedio y de esa presión. Una presión originada a partir de la buena lectura defensiva de los centros que enseguida -a los 19 minutos- dio más dividendos con ese doble tackle (Lezana abajo y De la Fuente arriba) que permitió recuperar la pelota para que Santiago Carreras desplegara toda su velocidad y a los 21 años lograra su primer try mundialista.

A los 25, el pack argentino volvió a tener su premio y Julián Montoya logró igualar el record de tres tries en un partido de un Mundial que tenía en soledad Martín Gaitán desde el choque ante Namibia de 2003. El hooker anotó cuando Cubelli mandó a sus delanteros una y otra vez hacia adelante dando puntadas que terminaron con el cuarto try y el punto bonus ofensivo asegurado.

Era un muy buen primer tiempo de Los Pumas hasta ese momento porque sin hacer nada del otro mundo habían facturado cuando hubo que hacerlo. El maul se fue erigiendo como un arma poderosa y el scrum, pese a los 200 kilos aproximadamente de diferencia, funcionaba con su firmeza. Todo ante un equipo de una categoría inferior, se insiste.

Después llegaron un par de desconcentraciones en ese primer tiempo que se pagaron con el try de Telusa Veauni a los 29 minutos. Fue cuando la recepción aérea de Matera y la conexión con Urdapilleta resultaron muy lentas. Le llegaron al apertura y de ahí se armó la "ola" tongana que terminó con su mejor jugador vulnerando el ingoal argentino. El desorden defensivo llegó muy rápido. Hubo desesperación y desfasaje en la marca. Y una señal de alerta de cara a los segundos 40 minutos.

Apenas habían pasado cuatro del complemento cuando Mario Ledesma cambió la primera línea por completo (Vivas, Creevy y Medrano por Tetaz Chaparro, Montoya y Figallo, respectivamente) y Ortega Desio ingresó por un Matera que no había rendido en su mejor nivel en el primer tiempo.

Argentina fue y fue. Pero no hubo claridad para manejar el juego. Más bien, el equipo se encontró con momentos de desesperación porque la defensa tongana comenzó a funcionar mejor. Fueron 20 minutos en las 25 yardas de Tonga en los que Los Pumas no pudieron marcar. En cambio, a los 25 movieron la pelota los backs adversarios y el delicioso off load de Vuna le permitió a Veainu poner el 28-12 y pasarles muchas preocupaciones a los argentinos, que terminaron esos segundos 40 minutos sin anotar.

En definitiva, los forwards, aunque fueron de mayor a menor, volvieron a cumplir pero la línea de tres cuartos sigue con una falta de chispa alarmante, sin centros gravitantes (y en defensa, en el segundo tiempo el capitán Piutau rompió muy fácilmente en un par de ocasiones) y con un Boffelli apagado en ataque. Hubo un 30 por ciento de tackles errados (29, una enormidad) y casi una decena de situaciones en ataque desperdiciadas, un juego previsible y sin cambio de ritmo de unos medios confundidos por momentos.

Habrá que mejorar, entonces. Inglaterra no está lejos y para ganarle será necesario mucho más de lo que mostró el equipo hasta ahora. Hay con qué soñar. Aunque cada vez cueste un poco más hacerlo.

El capitán argentino rescató el rendimiento durante la primera mitad del partido ante Tonga y ya piensa en el choque crucial con Inglaterra: "Tenemos una semana y mucho para corregir".



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